Una de las tecnologías emergentes que poco a poco está cambiando el mercado y la forma de entender las comunicaciones es la electrónica flexible. Decenas de centros de investigación y cientos de empresas ya se han puesto manos a la obra para desarrollar prototipos para hacerse un hueco en el mercado, estimándose la inversión en investigación actualmente de 1 billón de euros.

La electrónica flexible es, como su nombre indica, dispositivos electrónicos que se pueden doblar y estirar en cualquier forma una y otra vez sin romperse o perder su función.

Varios son los materiales candidatos a monopolizar el desarrollo de circuitos flexibles como el disulfuro de molibdeno, y aunque todos tienen sus pros y sus contras, como la velocidad de procesamiento, o el coste de adquisición, existe un material que destaca por encima de los demás, este es el grafeno, una sustancia formada por carbono puro, ligera, flexible, con alta dureza y con una conductividad térmica y eléctrica muy alta entre otras muchas ventajas.

¿Para qué se utilizará la electrónica flexible?
Básicamente sustituirá el 90% de los dispositivos electrónicos actuales, permitiendo disminuir el tamaño y coste de los mismos.

flexible-electronicsEntre los sectores más beneficiados de esta tecnología se encuentra el sector sanitario, ya que esta tecnología permitirá el desarrollo de pequeños micro-biosensores que se adaptarán al organismo con el propósito monitorizar la actividad muscular, cerebral o el corazón.

Las comunicaciones es otro de los principales sectores beneficiados de esta tecnología, móviles flexibles, displays plegables, papeles electrónicos o dispositivos de radiofrecuencia entre otros dispositivos utilizados habitualmente.

Pensemos en toda la electrónica de potencia que verá reducido considerablemente su tamaño y coste para adaptarlo a elementos que utilizamos en el día a día, como por ejemplo los vehículos, donde veremos dispositivos de recuperación .

Las posibilidades de los dispositivos electrónicos flexibles son enormes y es cuestión de 3 o 4 años que empecemos a ver los primeros dispositivos comercializados con esta tecnología. El reto ahora es conseguir dispositivos de reducido tamaño y alto rendimiento y desarrollar técnicas para la integración de estos circuitos en materiales tales como textiles o de construcción.