La recuperación de energía ambiental o Energy Harvesting en la bibliografía anglosajona, es una de las líneas de investigación más activas en los últimos años. Se centra en el aprovechamiento de las diferentes fuentes de energía presentes en el entorno (luz, vibración, gradientes térmicos, ondas de radio, campos magnéticos, etc), normalmente para alimentar pequeños dispositivos electrónicos que no tienen acceso a una fuente eléctrica estable.

En principio, la energía eléctrica que es posible obtener a partir de la energía residual del ambiente es escasa, pero con la evolución de la tecnología electrónica de bajo consumo, puede ser suficiente para eliminar la necesidad de emplear baterías en ciertas aplicaciones.

Las baterías suelen suponer entre un 50% y un 70% del peso y volumen totales de un dispositivo electrónico. Además son muy contaminantes y su reciclaje es complicado. Por si fuera poco, su capacidad es limitada, y cada cierto tiempo es necesario recargarlas o reemplazarlas, con el consecuente sobrecoste de mantenimiento.

Existen ya prototipos comerciales de recuperadores de energía, aparte de las archi-famosas células solares, capaces de integrarse en aplicaciones reales.

Algunos desarrollos son muy curiosos como el que os presentamos a continuación. Se trata de un suelo discotequero basado en un material piezoeléctrico, capaz de transformar la energía de las pisadas en energía eléctrica.